lunes, 24 de agosto de 2009

¿UN CLÁSICO?


Hablemos de un derbi clásico: Atlético de Madrid- Real Madrid. Dos equipos madrileños, con más de un siglo de historia, con vidas paralelas y sin embargo tan diferentes. ¿Cómo influyó el cambio de siglo en los Club de fútbol?


Hablando con ex-jugadores en la Ciudad del Fútbol de la RFEF, en Las Rozas, durante el Segundo Curso Superior de Directores Deportivos sobre el Real Madrid, y después de escuchar atentamente a los profesionales del balón, estos me pidieron parecer en la cuestión sobre el Real Madrid. Desde la humildad de un lector de la realidad les dije: “el Real Madrid no ha elaborado adecuadamente, aún, haber sido nombrado mejor club del siglo XX”. Es decir, conseguir ser el mejor club, conlleva un trabajo, pero es más difícil mantenerse como el mejor, que el hecho notorio de haberlo conseguido. En lo que estuvieron de acuerdo mis interlocutores, entre ellos el que fuera nombrado posteriormente primer Director Deportivo de la RFEF, Fernando Hierro.
Y si me preguntan: ¿es posible un gran crecimiento económico sin crecimiento deportivo? Les puedo decir que a toda Institución (Real Madrid, Atlético de Madrid o cualquier otro club) lo que le interesa es la eficacia y no tanto la historia. Es al grupo (al vestuario, a la cantera, a los jugadores del club) al que le interesa la historia. Ejemplos de grupo: “La Quinta del Buitre del Real Madrid”, “el Dream Team del Barcelona”, “La Máquina de River Plate”, “Los Cinco Magníficos del Zaragoza”, “La Delantera de Seda del Atlético de Madrid”….
Con respecto al Atlético de Madrid, decir que siempre se nace la segunda vez, es decir, a todos les sucede nacer segundo de algo. A todos los clubes les suceden las mismas cosas, después se diferencian en cómo se apropian de lo ya heredado.
Al club rojiblanco, pasar de siglo, le resultó muy doloroso, descendió a segunda división, y fue en “el infierno” donde recibió el nuevo milenio. Un club grande y el Atlético es el tercer club más grande de España (considerando los títulos, prestigio y masa social) debe saber perder y, a raíz de no poder ganar una final europea en el último minuto y perder el posterior partido de desempate, el entonces presidente del club, exclamo: “Somos el pupas” frase que, aún, acompaña a sus seguidores.
No siendo fácil aprender a perder, resulta más difícil aprender a ganar.
Una cosa es un gran club y otra diferente un gran equipo. Si hay grupo hay equipo; pero si no hay grupo, aunque se pretenda obtener triunfos, algo no se podrá; ya que el equipo de fútbol forma parte del club, pero no es el club, no es la Institución.
Un equipo puede representar al club, pero no ser representativo del mismo.
Las dificultades de los grandes equipos no están en el pasado, sino que se encuentran en el futuro. El currículo, las vitrinas no ganan los partidos, pues no hay discurso futbolístico fuerte, hay discurso débil. El triunfo se consigue trabajando y los títulos en la permanencia del trabajo.

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